Ayuda al medio Ambiente

Por consumo responsable

Por consumo responsable entendemos la elección de los productos y servicios no atendiendo sólo a su calidad y precio, sino también a su impacto ambiental y social y a a la conducta de las empresas que los elaboran. Un consumidor responsable realiza sus compras de manera consciente: se pregunta por qué lo compra y dónde lo compra, teniendo en cuenta criterios éticos y ecológicos de producción. El consumidor responsable busca la opción de consumo con menor impacto negativo sobre el medio ambiente y con mejor efecto positivo en la sociedad.
Cambiar nuestra forma de consumir implica modificar decisiones simples vinculadas a qué comemos, que compramos o como nos desplazamos. Esas mínimas decisiones, sumadas a las de millones de personas, influirán en la forma de hacer negocios, producir alimentos, o respetar los derechos humanos. A nosotros nos toca decidir si nuestro consumo y nuestro dinero apoyan formas de producción social y ambientalmente responsables, o si apoyamos a quienes contaminan, explotan y abusan de su poder económico.

Por el medio ambiente

Respetar el medio ambiente es una de las máximas de los productos ecológicos; cuando consumimos alimentos de cultivo ecológico colaboramos en la conservación del medio ambiente y evitamos la contaminación de la tierra, el agua y el aire.
La agricultura ecológica es la más respetuosa con la fauna, la que genera una contaminación más baja de aerosoles, produce menos dióxido de carbono, previene el efecto invernadero, no genera residuos contaminantes y ayuda al ahorro energético y de los gobiernos, ya que en el cultivo y en la elaboración de los productos se aprovecha el máximo de recursos renovables.
Cabe destacar que la disminución de la diversidad biológica es uno de los principales problemas ambientales de la actualidad; la agricultura orgánica preserva las semillas para el futuro, impidiendo, de este modo, la desaparición de algunas variedades de gran valor nutritivo y cultural.
La agricultura ecológica fertiliza la tierra y frena la desertificación; favorece la retención del agua y no contamina los acuíferos; fomenta la biodiversidad; mantiene los hábitats de los animales silvestres, permitiendo y favoreciendo la vida de numerosas especies; respeta los ciclos naturales de los cultivos, evitando la degradación y contaminación de los ecosistemas; favorece la biodiversidad y el equilibrio ecológico a través de diferentes prácticas: rotaciones, asociaciones, abonos verdes, setos, ganadería extensiva, etc.; potencia la fertilidad natural de los suelos y la capacidad productiva del sistema agrario; recicla los nutrientes incorporándolos de nuevo al suelo como compost o abonos orgánicos, y utiliza de forma óptima los recursos naturales. En resumen, respeta el equilibrio de la naturaleza contribuyendo a la preservación del ecosistema y al desarrollo rural sostenible.

Por placer

Los productos ecológicos, al ser elaborados de forma más artesanal y cuidadosa, recuperan los gustos originales y tienen mejor sabor. Debido a que las plantas sólo son regeneradas y fertilizadas orgánicamente, éstas crecen más sanas y se desarrollan de mejor forma, conservando el auténtico aroma, color y sabor. Por ello, muchos consumidores prefieren alimentos ecológicos, ya que conservan el verdadero gusto de cada ingrediente y les permite recuperar el sabor tradicional de los alimentos.
Actualmente comemos "formas y colores", son alimentos "comestibles" sin sabor a nada. Los alimentos ecológicos, debido a su forma de ser producidos, son fieles al sabor auténtico, al no tener químicos no están alterados y conservan el sabor original.